Entrevista a Mario Rajas
Profesor de Técnicas Narrativas y Transmedia para el Nuevo Periodismo
PREGUNTA. ¿Cuál es el origen del género true crime? ¿Por qué gusta tanto?
RESPUESTA. El origen se remonta a las historias sobre crímenes que en la cultura anglosajona se han difundido desde hace siglos, seguramente desde mediados del XVI. Se suele decir que el true crime moderno en la literatura comienza con la novela A sangre fría de Truman Capote.
Es un subgénero que atrae al espectador porque combina hechos reales con técnicas narrativas ficcionales. Es decir, combina lo mejor de una historia verdadera (qué) con lo más eficaz de un discurso falso (cómo).
P. Esta idea de narrar y ficcionar crímenes reales, ¿surge como réplica ante el periodismo de sucesos? ¿O es el periodismo el que se recrea en el morbo tras comprobar que funciona bien con el público?
R. Al estar a medio camino entre la realidad y la ficción, se trata de contenidos que pueden articular sucesos reales de interés humano con el catálogo de procedimientos narrativos que sirven para emocionar al espectador, para atraparle en relatos sorprendentes e impactantes.
P. ¿Crees que series como El caso Wanninkhof o el documental El caso Alcasser nos conciencian, o nos insensibilizan?
R. Muchos contenidos de true crime optan por un tratamiento sensacionalista, morboso y efectista de determinados acontecimientos de la crónica negra que se convierten en fenómenos sociales. Seguramente, más que concienciar, consiguen que el espectador tome distancia de los hechos y los juzgue más como espectáculo o relato ficcional que como espantosos sucesos reales.
P. Se cuestiona la ética periodística cuando sucesos especialmente terribles son tratados como espectáculo. Sin embargo, no existe el mismo debate cuando esos sucesos se llevan al terreno de la ficción, convirtiéndose en un espectáculo. ¿Por qué?
R. Porque los mecanismos narrativos de la ficción permiten mantener una distancia informativa y emocional entre el texto y el espectador. Nos situamos ante esos sucesos de forma menos cruda que si nos topamos con la noticia directa de un periódico, de la que demandamos otro tipo de comportamientos, menos manipuladores que la ficción convencional.
P. El cine que ha usado arquetipos para construir su relato criminal: el atacante, la víctima, el investigador… ¿Ha influido esto en el relato periodístico? ¿Y en la opinión pública?
R. Sí. La construcción de personajes es fundamental en este subgénero. Tanto es así que, por un lado, nos encontramos con muchos clichés (por ejemplo, en el manido tema de los asesinos en serie) y muchos episodios que se repiten en cada relato (detención, juicio, impacto social, etc.)
P. Para terminar, ¿es el morbo lo que nos incita a informarnos?
R. Nos incita la curiosidad, el ansia de conocer, de averiguar algo oculto, y el deseo de vivir experiencias emocionales. De ahí que haya subgéneros, como este, que son especialmente eficaces para involucrar al espectador y hacerle sentir parte del relato.